jueves, 13 de septiembre de 2012

Confianza en medio de la Angustia.

Salmo 3

Señor, cuántos son mis enemigos, cuántos se levantan contra mí; cuántos dicen de mí:
"ya no lo protege Dios".
Pero tú, Señor, eres mi escudo y mi gloria, tú mantienes alta mi cabeza.
Si grito invocando al Señor, el me escucha desde su monte santo.
Puedo acostarme y dormir y despertar: el Señor me sostiene.
No temeré al pueblo innumerable que acampa a mi alrededor.
Levántate, Señor; sálvame, Dios mío: tú golpeaste a mis enemigos en la mejilla,
rompiste los dientes de los malvados.
De ti, Señor, viene la salvación y la bendición sobre tu pueblo.

Amen.